miércoles, 30 de septiembre de 2015

HRNS Vol.I


Acaba de aparecer el primero de los tres volúmenes de los que constará la Historia de la Revolución Nacional Socialista (HRNS) y que abarcará desde la fundación del Partido Obrero Alemán en 1919 hasta la acción del Wehrwolf en los primeros años de la postguerra. 
El autor ha intentado separar la increíble “propaganda de guerra” que todavía impide percibir el fenómeno del nacional-socialismo tal como fue y restituir en su lugar una visión mucho más objetiva y desprovista de tópicos.

Acaba de aparecer el primero de los tres volúmenes de los que constará la Historia de la Revolución Nacional Socialista y que abarcará desde la fundación del Partido Obrero Alemán en 1919 hasta la acción del Wehrwolf en los primeros años de la postguerra. 
El autor ha intentado separar la increíble “propaganda de guerra” que todavía impide percibir el fenómeno del nacional-socialismo tal como fue y restituir en su lugar una visión mucho más objetiva y desprovista de tópicos. Por otra parte, ha intentado contextualizar la historia del NSDAP dentro de la historia de la República de Weimar, la única forma en la que pueden entenderse las distintas etapas que le llevaron a la conquista del Estado. 
Se trata de una obra elaborada según el criterio que ha estado presente desde el primer número en la Revista de Historia del Fascismo: “Ni apologistas ciegos, ni detractores sistemáticos: así fue un período del siglo XX”. En este primer volumen de la obra (el segundo aparecerá en Enero y el tercero en el verano de 2016) se engloba un estudio sobre las ideología nacional-socialista y su propuesta a la sociedad alemana y el desarrollo del NSDAP entre su fundación y su reorganización en 1928. 
Unos anexos nos ayudan a entender el espíritu de la época y complementan la visión de conjunto sobre los primeros años del nacional-socialismo. No se trata de una biografía de Hitler, sino de un intento de comprensión histórica sobre aquellos años. El objeto de estudio es un movimiento político-doctrinal en un contexto concreto de la historia europea.

Sumario e Introducción





1) Sumario del Volumen I:


Introdución
PRIMERA PARTE.
Los principios del nacional-socialismo.............................     9
El nacional–socialismo como fenómeno revolucionario......    11

SEGUNDA PARTE.
El desarrollo de la revolución .......................................   77
CAPÍTULO I. La fundación del NSDAP.............................   79
CAPITULO II. El camino hacia el golpe de Múnich............. 148
CAPÍTULO IIII. NSDAP 1924–1928. La reconstrucción ...... 204

ANEXOS y DOCUMENTOS
ANEXO I


Ibsen y el origen de la crítica antidemocrática de Hitler..... 271
ANEXO II


Schlageter: leyenda con fundamento.............................. 278
ANEXO III


Combates de cervecería: experiencia vital....................... 293
ANEXO I


La fundación de las SS.................................................. 316
ANEXO V


Michael, un destino alemán. La novela de Joseph Göbbels.. 335
ANEXO VI


Nacional–Bolchevismo y nacional–socialismo.................... 353
Anexo VII


Los 25 puntos del NSDAP 1920....................................... 379

2) Introducción a la obra

En varias ocasiones a lo largo de esta introducción aparecerá la frase de Ernst Nolte sobre el período nacional–socialista: «Un pasado que no quiere pasar». Por diversas circunstancias políticas, el nacional–socialismo no es todavía examinado como un fenómeno histórico, sino como algo de lo que hay que prevenirse y que, una y otra vez, amenaza con retornar. Y, sin embargo, el nacional–socialismo es hoy historia, sólo historia y nada más que historia. Resulta evidente que, más que «nostálgicos» del nacional–socialismo (algo que existió especialmente hasta los años 70), lo que aparece hoy son grupos juveniles que adoptan simbología «nazi» en la medida en que consideran que hacerlo es la mayor provocación que pueden ofrecer a otras «tribus» de jóvenes, a las autoridades o a sus propias familias; y lo hacen sin ser muy conscientes de lo que implica tal filiación ideologica. No estamos, pues, ante un fenómeno político, ni ante una prolongación de lo que fue el nacional–socialismo histórico, sino ante un fenómeno cuyo estudio corresponde a la psicología social.

Los partidos a los que, habitualmente, se tilda abusivamente como «neo–nazis» suelen ser formaciones de derechas, más o menos radicales y en cuyos rasgos generales no encontramos todos los elementos que residieron en la ideología nacional–socialista y que, en buena medida, son irrepetibles en tanto que productos de un momento concreto de la historia. En cuanto a los que asumen en la actualidad, el nacional–socialismo como posibilidad política, o bien se trata de una minoría sin posibilidades de alcanzar el más mínimo peso específico, o bien de soñadores frecuentemente equivocados en relación a lo que fue el fenómeno histórico del que se reclaman, o bien grupos que han recibido el calificativo de «neo–nazis» siendo en realidad, grupos de extrema–derecha convencional. Vale la pena, pues, insistir de partida que consideramos al nacional–socialismo como un fenómeno histórico, único e irrepetible.

*     *     *

Estructura de la obra y método de trabajo

Con cierta insistencia se ha aludido a la «excepcionalidad del nazismo», tema que estuvo en el origen de lo que se ha llamado «la querella de los historiadores». Evidentemente, si se atribuye al NSDAP y al gobierno del Reich la autoría del «holocausto», resulta claro que el resto de fascismos no estuvieron vinculados a masacres de tales proporciones. La incorporación del tema del «holocausto» a la historia del nacional–socialismo es tardía; se remonta a mediados de los años 60, no aparece antes. Se produce por etapas, vinculadas mas al periodismo que a la historia: primero aparece la obra de Anna Harendt Eichman en Jerusalén (1963), luego, quince años después se filma la serie de TV Holocausto (1978) y es a partir de ahí, cuando este elemento se convierte en determinante en la valoración global del nazismo.

Hasta ese período estaba muy extendida la creencia de buena parte de lo relativo al «holocausto» formaba parte del arsenal de operaciones psicológicas destinado a evitar el renacimiento del nazismo y los propios historiadores no parecían atribuirle excesiva importancia. Era evidente que, de haber tenido la guerra otra conclusión, los rostros de Churchill, Roosevelt y Stalin hubieran aparecido como responsables de los criminales bombardeos contra las ciudades alemanas.

El problema que se planteó a los aliados occidentales al acabar la Segunda Guerra Mundial consistía en presentar la victoria sobre el Tercer Reich como una victoria «ideológica», no como la victoria contra una nación. Se trataba de evitar que ocurriera lo que pasó tras la Primera Guerra Mundial (veinte años de interregno hasta llegar a la Segunda) y de conseguir que la nación alemana apoyara la lucha de «Occidente» contra la URSS. Había que evitar por todos los medios que renaciera el militarismo e incluso el nacionalismo alemán. Prusia desapareció literalmente del mapa, su población fue desplazada completamente y el antiguo territorio de los Caballeros Teutónicos fue convertido en parte de Polonia, de Rusia y solamente una fracción siguió siendo alemana. La reordenación europea posterior a mayo de 1945 no solamente liquidó a un territorio, sino a su clase dirigente, los junkers, eliminándolos físicamente o decretando su muerte civil. Dicha liquidación se justificó con el argumento de que «eran nazis», cuando en realidad, solamente una fracción de los junkersapoyó al NSDAP, estando mucho más presentes en la derecha nacional y entre los «jóvenes conservadores».

Pero, el objetivo final de los aliados occidentales fue alcanzado: conseguir un socio fiel y acomplejado, temeroso de que se le pudieran recordar las atrocidades del «holocausto» (las lámparas con piel humana, los jabones elaborados con grasa de judío, etc). Cuanto más tiempo pasa, más se insiste en el núcleo duro del antinazismo: la temática sobre el «holocausto». Cuanto más nos alejamos de 1945 (y especialmente a partir de 1965), más aumenta la presión, mediática y cinematográfica, sobre el «holocausto», cuando en realidad debería de ocurrir a la inversa: empezar a considerar al nazismo como un hecho histórico integral, no con especial referencia a esta temática, sino integrándolo en una perspectiva histórica más amplia.

Por tanto, desde ese punto de vista, si existe la tan cacareada «excepcionalidad» del nazismo. Pero si se hace abstracción de este episodio ¿el nazismo sigue siendo algo completamente diferente a otros fascismos? La mística de la raza está más o menos presente en todas las formas genéricas de fascismo, si bien en la variante alemana es un elemento central a causa de la historia pasada de aquel país. El cesarismo y la figura de Hitler tienen algo de excepcional, pero una sola persona no basta, ni siquiera en un régimen cesarista, como para influenciar completamente a toda la estructura del sistema. Así pues ¿qué hay de excepcional en el nacional–socialismo? Tal es la pregunta a la que aspira a responder estaHistoria de la Revolución Nacional Socialista.

Esta obra está elaborada desde la perspectiva y la intencionalidad que puede resumirse en los siguientes puntos:

– Necesidad de normalizar el estudio del NSDAP como fenómeno histórico: neonazismo y antinazismo están hoy fuera de la historia y son innecesarios a la hora de valorar el nazismo. El neonazismo no representa ningún riesgo para los regímenes  establecidos, el antinazismo es apenas una excusa para hostigar a grupos de muy distinta entidad y orientación adjudicándoles un sambenito.

– Dejar que el nazismo entre en la historia, evitando, especialmente amalgamar el «grano» y la «paja», esto es la realidad de aquel movimiento y las incrustaciones añadidas por las operaciones psicológicas y por la propaganda de guerra.

– Situar al nazismo en la historia como rechazo a la ideología de «las luces», viendo en él a una doctrina que reaccionó, no sólo a nivel político, sino también a nivel intelectual, contra el pensamiento liberal y sus derivados.

– Aceptar que fue producto de una serie de circunstancias irrepetibles. El rechazo a la guerra perdida y al Tratado de Versalles, a las injusticias liberales y a la amenaza bolchevique, la crisis del Segundo Reich y la inestabilidad provocada por la transformación industrial del país, son los elementos que están en el origen del nacional–socialismo.

– Asumir que nazismo y bolchevismo son opuestos, en absoluto complementarios y, especialmente, que uno no se justifica en el otro.

– Revisar la historia del NSDAP desde el origen y despojarla de los añadidos, las adjetivaciones y las incrustaciones que tiendan a denigrarlo o a exaltarlo, manteniendo siempre el criterio de objetividad.

–   Realizar a la vez un análisis ideológico e histórico.

De ahí la estructura de este libro: una primera parte dedicada al estudio somero, pero esencial, sobre la doctrina nacional–socialista (Capítulo I); una segunda parte sobre la historia del partido nacional–socialista (Capítulos II a V), incluidos en el Volumen I. El Volumen II incluirá el desarrollo del NSDAP desde 1929 hasta el primer año de gobierno
 nacional socialista; mientras que la tercera parte abordará el gobierno del Reich (Volumen III).

Ficha de la obra:

Tamaño 15x23 cm
Páginas 380
Cubierta: cuatricomía ocn solapa
Precio: 23,00 € + 4 de gastos de envío